En una sociedad donde la apariencia a menudo pesa más que el carácter, surgen historias que rompen todos los prejuicios. Y esta es una de ellas. La historia de Sylvain, un padre francés de 39 años cuyo cuerpo está cubierto con más de 240 tatuajes, incluyendo el rostro, la cabeza e incluso los globos oculares.
En una sociedad donde la apariencia a menudo pesa más que el carácter, surgen historias que rompen todos los prejuicios. Y esta es
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