Mark tenía treinta y siete años. El cáncer se lo llevó en nueve meses y me dejó sola para criar a Louise, de ocho años, y a Noah, de cinco meses. Louise había dejado de preguntar cuándo volvería papá a casa. Noah todavía se giraba al escuchar cualquier voz masculina.
Mark tenía treinta y siete años. El cáncer se lo llevó en nueve meses y me dejó sola para criar a Louise, de
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