Lo llaman el hombre más hermoso de Alemania, con una apariencia perfecta: así se veía antes…
Harald Glööckler nació en Alemania. Su infancia no fue en absoluto de cuento de hadas — detrás del brillo y su pasión por el lujo se esconde una historia trágica.
Cuando Harald tenía solo 14 años, su madre murió en circunstancias trágicas. Según la versión oficial, cayó por las escaleras. Sin embargo, él cree que su padre estuvo involucrado.
Desde joven, Harald mostró interés por la moda y el arte. En 1987 abrió su primera tienda de ropa junto a su pareja.
Desde el inicio comenzó a crear atuendos extravagantes — con oro, pedrería, coronas y lentejuelas. Su estilo característico es el glamour, donde no hay lugar para lo aburrido.
Fundó la marca POMPÖÖS, que se convirtió en la encarnación de su filosofía: toda mujer merece sentirse como una princesa.

Con el tiempo, sus diseños aparecieron en programas de телeshopping y en pasarelas, y él mismo se convirtió en una figura conocida en la televisión.
Poco a poco, Harald comenzó a transformar su apariencia mediante procedimientos estéticos y cirugías plásticas. Habla abiertamente de bótox, lifting facial, implantes y otros tratamientos que lo ayudaron a lograr su aspecto teatral, casi de muñeca.
Cambió la forma de su nariz, labios y pómulos, se sometió a múltiples liftings y también modificó su cabello y pestañas. A menudo lo comparan con una muñeca de porcelana viviente — y él no tiene ningún problema con esa comparación.
“He vuelto a crearme. No nací como un personaje de cuento, pero me convertí en uno”, dice Glööckler.
Las fotos de su juventud sorprenden: un joven común, con cabello corto y un rostro natural — muy lejos del personaje glamuroso que conocemos hoy.
En los años 90 comenzó a usar trajes más llamativos y maquillaje, y a partir de ahí su transformación se volvió radical.