La puerta de la habitación del hospital se abrió de golpe y un niño sin hogar entró corriendo con una piedra en la mano. Estaba sucio, sin aliento, con una extraña determinación en los ojos. Antes de que nadie pudiera detenerlo, llegó hasta la cama y golpeó con todas sus fuerzas el yeso de la pierna del millonario.
La puerta de la habitación del hospital se abrió de golpe y un niño sin hogar entró corriendo con una piedra en la
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